
Para comprender y respetar el proceso de control de esfínteres es necesario realizar un cambio de mirada: vamos a transitar del concepto de "quitar" (una acción impuesta por el adulto) al de "dejar el pañal". Esta transición terminológica es un reconocimiento fundamental de la autonomía del niño; es entender que este proceso no es un "entrenamiento" , sino una conquista propia y un acto de soberanía sobre su propio cuerpo.
Este cambio de mirada corresponde a un cambio de paradigma; todas aquellas prácticas instructivas que colocaban al niño o a la niña en un perfil pasivo respondían a un enfoque conductivista propio de las décadas de los 30-60 aproximadamente. Actualmente el enfoque se hace desde la neurociencia (desde los años 90 a hoy) que entiende el control de esfínteres como un proceso de maduración del Sistema Nervioso Central (SNC) y de la comunicación bidireccional entre el cerebro y la vejiga/intestino.
Por tanto, el control de esfínteres es un hito de maduración biológica, no un aprendizaje de conducta. Al tratarlo como un proceso fisiológico, eliminamos la carga emocional de la "obediencia" y permitimos que el niño viva su desarrollo con seguridad. Su hijo no está "aprendiendo a obedecer", está madurando para controlar.
Desde el conductismo (Skinner, Watson), el control de esfínteres es un hábito aprendido mediante condicionamiento operante. El niño es visto como un receptor de estímulos que responde a consecuencias externas.
Para comprender este cambio de mirada, debemos primero comprender el desarrollo infantil: el funcionamiento de su sistema nervioso y su musculatura.
Situaciones de la vida diaria desde un enfoque tradicional (conductista):
Un padre coloca a su hijo en el orinal cada 30 minutos por reloj. Si el niño logra orinar, recibe una pegatina en una tabla de recompensas y muchos aplausos ("¡Muy bien, ya eres un niño grande!"). Si se moja la ropa, se le ignora o se le pide que ayude a limpiar como "consecuencia natural" para reducir la probabilidad de que se repita.
Situaciones de la vida diaria desde un enfoque actual (neurocientífico):
Una madre observa que su hija empieza a esconderse para defecar o que verbaliza "estoy mojada" después de hacerse pis. En lugar de imponer un horario, la madre espera a que la niña identifique la sensación previa.
