El caminar no es una habilidad que se enseñe, sino un hito que se alcanza por maduración del sistema vestibular y la fuerza del tronco. Los andadores (tacatás) están desaconsejados por pediatras y neurocientíficos porque impiden que el niño vea sus propios pies y alteran el centro de gravedad.
Ves que otros niños ya andan y tú quieres ayudar al tuyo llevándolo de las manos. Pero imagina que estás aprendiendo a montar en bici y alguien te sujeta todo el tiempo; nunca aprenderás a sentir tu propio equilibrio. Deja que se apoye en muebles bajos a su ritmo.

Adelantar la marcha suele ser a costa de un gateo incompleto.