Marca el inicio de una mayor organización en los ciclos de sueño y vigilia. Por lo general, este cambio comienza a consolidarse entre los 2 y los 4 meses de vida. Al nacer, los bebés no tienen desarrollado su ritmo circadiano (su reloj biológico interno) porque en el útero dependían por completo de los ciclos hormonales de la madre.
¿Qué sucede a nivel biológico?
- Maduración hormonal: Alrededor de las 6 a 8 semanas de vida, el cuerpo del bebé comienza a producir sus propias hormonas clave: la melatonina (la hormona que induce el sueño, regulada por la oscuridad) y el cortisol (que ayuda a mantener el estado de alerta, regulado por la luz).
- Consolidación del sueño: Gracias a esto, el cerebro empieza a concentrar la mayor parte del sueño necesario durante la noche y aumenta la capacidad de estar despierto y receptivo durante el día.