A nivel evolutivo, los niños no nacen sabiendo compartir o trabajar en equipo; es una habilidad que se construye por etapas. El juego cooperativo representa la "cima" de esa escalera del desarrollo social.
Para entender por qué es un hito, los psicólogos suelen utilizar las Etapas del Juego de Parten, que muestran cómo cambia la forma en que los niños interactúan mientras juegan:
Las Etapas del Juego de Parten son una de las teorías más famosas de la psicología del desarrollo sobre cómo los niños aprenden a socializar. Fueron desarrolladas en 1932 por la socióloga estadounidense Mildred Parten, quien observó minuciosamente a niños en edad preescolar mientras jugaban de forma libre.
Su gran descubrimiento fue que el juego tiene una progresión social: a medida que los niños crecen, su forma de jugar pasa de ser completamente aislada a ser profundamente colectiva.
Cuando un niño entra en la fase de juego cooperativo, significa que su cerebro ha alcanzado la madurez necesaria para coordinar varias habilidades cognitivas y emocionales al mismo tiempo:
Un dato clave: Aunque las bases se asientan entre los 4 y 5 años, el juego cooperativo se sigue refinando durante toda la escuela primaria. Si un niño de 2 o 3 años no comparte o no juega en equipo, es perfectamente normal; su cerebro aún está en la etapa de juego paralelo o asociativo.
Ejemplo visual de Juego Paralelo. Fuente: FatCamera / Getty Images
A simple vista parece que juegan juntos, pero si prestas atención, Valentina está construyendo "una torre muy alta" y Leo está haciendo "una fila de coches". Comparten el espacio y los bloques de madera, pero no cruzan una sola palabra ni intentan unir sus construcciones.
Para poder jugar, primero tienen que negociar el plan y repartir los roles de forma explícita. Uno de ellos dice: "Vamos a jugar a los bomberos. Este banco es el camión. Yo soy el conductor, tú apagas el fuego con la manguera y tú salvas a los peluches que están atrapados". Si el "conductor" se baja del banco y se va, el juego se detiene o tienen que renegociar las reglas porque se ha roto la estructura grupal. Todos trabajan sincronizados hacia una misma meta de fantasía.