
Una narración para acompañarte y aprender a tu propio ritmo.
El juego cooperativo (la sexta y última etapa de la clasificación clásica del desarrollo social infantil) se define formalmente como aquella actividad en la que los niños interactúan de forma organizada con un objetivo o meta común.
A diferencia del juego asociativo —donde los niños comparten un mismo espacio y materiales pero cada uno juega a su manera sin un propósito conjunto—, en el juego cooperativo existe una auténtica división de roles, un sentido de pertenencia a un grupo y la asunción de reglas compartidas. Implica la puesta en práctica de habilidades sociales avanzadas como la negociación, la empatía, la renuncia a intereses individuales en favor del grupo y la resolución conjunta de conflictos.
Parten, M. B. (1932). Social participation among pre-school children. Journal of Abnormal and Social Psychology, 27(3), 243–269.
Parten Newhall, M. (1929). An analysis of social play among pre-school children [Tesis doctoral, University of Minnesota].
Para poder jugar, primero tienen que negociar el plan y repartir los roles de forma explícita. Uno de ellos dice: "Vamos a jugar a los bomberos. Este banco es el camión. Yo soy el conductor, tú apagas el fuego con la manguera y tú salvas a los peluches que están atrapados". Si el "conductor" se baja del banco y se va, el juego se detiene o tienen que renegociar las reglas porque se ha roto la estructura grupal. Todos trabajan sincronizados hacia una misma meta de fantasía.