Cerca de los 2 años, los niños entran en una fase de "negativismo". A nivel cerebral, esto marca el nacimiento del "yo" diferenciado. La corteza frontal empieza a madurar, pero aún no tiene control de impulsos. El niño usa el "no" para probar su impacto en el entorno.
Le ofreces su comida favorita y te grita que "no". Le pides que se ponga los zapatos y sale corriendo. No te está tomando el pelo; está descubriendo que él tiene voluntad. Es un momento agotador, pero es el cimiento de su futura capacidad para decir "no" a presiones externas cuando sea adolescente.

Aconseja "conectar antes de corregir".