Validar es reconocer y nombrar la emoción que el niño está sintiendo sin juzgarla. Desde la neurociencia, esto ayuda al niño a integrar su "cerebro verde" (límbico/emocional) con su incipiente "cerebro amarillo" (prefrontal/regulador). Al poner nombre a la rabia o la tristeza, se reduce la actividad de la amígdala.
Tu hijo llora porque se le ha roto una galleta. En lugar de decir "no pasa nada, toma otra", prueba con: "Veo que te has puesto triste porque esa galleta era la que querías". Al hacerlo, el niño siente que su emoción es real y segura.

Legitimar la emoción es el primer paso para la heterorregulación.