Taller

El inicio de la empatía

¿Alguna vez has sentido que tu hijo/a te está "retando" o que "sabe perfectamente que lo que hace está mal"? A veces, juzgamos el comportamiento infantil desde nuestra mente de adulto, olvidando que su cerebro aún está aprendiendo a procesar que tú no ves lo que ellos ven.

En este taller, dejaremos de ver "desobediencia" para empezar a ver "desarrollo".

¿Qué descubriremos juntos en este taller?

-Profundizaremos en el concepto Teoría de la mente, qué es y qué trata.

-Comprenderemos cómo funciona el cerebro social en edades tempranas.

-Aprenderemos a identificar el "por qué " de las emociones de nuestros hijos en situaciones cotidianas.

-Conoceremos formas de acompañar de manera respetuosa a nuestros hijos e hijas en situaciones de conflicto.

Con este taller no solo te llevas un valioso conocimiento basado en la evidencia científica; te llevas la tranquilidad de saber que estás respetando el desarrollo natural de tu hijo o hija,

Camino del Taller

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Neuronas espejo

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2. El Sustrato Neurobiológico: Emoción, Espejos y Escultura Neuronal

Antes de que un niño sea capaz de verbalizar o deducir lógicamente lo que otra persona piensa, su cerebro ya está preparado biológicamente para sintonizar con el entorno social. Es aquí donde las aportaciones de la neurociencia cognitiva resultan fundamentales:

El motor emocional y el sistema especular (Francisco Mora)

El doctor en neurociencias Francisco Mora sostiene que el cerebro humano es un órgano social que solo se activa significativamente a través de la emoción: "solo se puede aprender aquello que se ama" (Mora, 2013). En el contexto de la ToM, Mora rescata la importancia crítica de las neuronas espejo.

Estas redes neuronales, ubicadas en áreas motoras y premotoras, se activan tanto cuando realizamos una acción como cuando observamos a otro realizarla. De acuerdo con Mora (2024), este sistema permite una simulación directa, visceral y empática de las acciones e intenciones ajenas mucho antes de que se consolide el razonamiento cognitivo complejo. La ToM no se construye como una fría deducción matemática, sino que nace de este "contagio emocional" primitivo y de la necesidad adaptativa de supervivencia en comunidad.

La escultura neuronal y el juego (David Bueno)

Por su parte, el genetista y neuroeducador David Bueno explica que la adquisición de la ToM depende directamente de la plasticidad cerebral y del entorno en el que se desarrolla el individuo (Bueno, 2017). El cerebro infantil es sumamente maleable; no nace programado con una ToM completamente funcional, sino con la potencialidad de desarrollarla.

Bueno (2021) subraya que las interacciones cotidianas y el juego simbólico actúan como los verdaderos "escultores" de las redes neuronales implicadas en la ToM. Al jugar a "ser otros" (médicos, profesores, superhéroes), los niños ensayan la atribución de estados mentales, consolidando las sinapsis en la corteza prefrontal y la unión temporoparietal, áreas clave para el procesamiento social y la empatía.


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Permanencia del objeto

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3. Cimientos Evolutivos: De la Permanencia del Objeto a la Permanencia del Sujeto

El camino hacia la ToM no comienza de la nada; requiere un andamiaje cognitivo previo y fundamental que Jean Piaget denominó permanencia del objeto. Este hito (que se consolida entre los 18 y 24 meses) es la capacidad de comprender que los objetos físicos siguen existiendo aunque dejen de ser visibles.

La permanencia del objeto es una condición biológica e instrumental e indispensable para la ToM por tres razones:

  • De la representación física a la mental: Para poder pensar sobre un pensamiento ajeno (un elemento invisible), el niño debe ser capaz primero de retener en su memoria la representación de un objeto físico ausente. Si el objeto desaparece de su mente al salir de su vista, le resulta imposible construir una representación sobre lo que otra persona piensa.
  • El sustento de la dinámica física: En los experimentos de falsas creencias, el niño debe tener la absoluta certeza de que el objeto escondido sigue existiendo bajo el recipiente para poder concentrar sus recursos cognitivos en procesar el estado mental del personaje.
  • La permanencia del sujeto: Este logro cognitivo se transfiere rápidamente a las personas. El bebé asimila que sus cuidadores siguen existiendo cuando salen de la habitación, lo que permite que el cerebro empiece a asignarles intenciones, recuerdos y deseos estables a lo largo del tiempo.

Desde la neuroeducación, Bueno (2017) nos recuerda que el cerebro recicla circuitos. Las áreas prefrontales y los sistemas de memoria de trabajo que el niño entrena para recordar dónde está el juguete escondido son las mismas redes neuronales que años más tarde se conectarán con la unión temporoparietal para procesar las creencias ajenas.

El Experimento de la Falsa Creencia: El Hito Metodológico

Para evaluar científicamente en qué momento los niños consolidan esta transición desde el mundo físico de los objetos al mundo abstracto de las mentes, la psicología del desarrollo diseñó la tarea de la falsa creencia.

Este paradigma fue creado originalmente por los psicólogos austríacos Heinz Wimmer y Josef Perner en 1983, quienes utilizaron una historia de marionetas protagonizada por un niño llamado Maxi que guardaba un chocolate (Wimmer & Perner, 1983). Sin embargo, el experimento alcanzó su fama mundial y su formato definitivo en 1985, cuando Simon Baron-Cohen, Alan M. Leslie y Uta Frith lo adaptaron para crear la famosa "Tarea de Sally y Ana" (Sally-Anne test), diseñada originalmente para estudiar la ToM en niños con autismo (Baron-Cohen et al., 1985).

El experimento se presenta al niño utilizando muñecas o viñetas que escenifican la siguiente secuencia:

  1. La situación: Sally tiene una cesta y Ana tiene una caja.
  2. La acción: Sally guarda una canica en su cesta y sale de la habitación a dar un paseo.
  3. La alteración: Mientras Sally no está, Ana coge la canica de la cesta y la esconde en su caja.
  4. El retorno: Sally regresa a la habitación para jugar con su canica.

En este punto, el evaluador realiza tres preguntas fundamentales al niño:

  • Pregunta de la creencia (Clave): "¿Dónde buscará Sally su canica?"
  • Pregunta de la realidad (Control): "¿Dónde está realmente la canica?"
  • Pregunta de la memoria (Control): "¿Dónde estaba la canica al principio?"

Las preguntas de control garantizan que el niño no tenga fallos de memoria o atención. El verdadero desafío reside en la pregunta de la creencia, donde el niño debe inhibir su propio conocimiento de la realidad (sabe que la canica está en la caja de Ana gracias a la permanencia del objeto) para comprender que el estado mental de Sally es diferente y que ella actuará guiada por una representación equivocada de las cosas (una falsa creencia).



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La Teoría de la mente

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4. Etapas del Desarrollo de la Teoría de la Mente

La resolución de la tarea de la falsa creencia es el núcleo de una larga evolución cognitiva. El desarrollo de la ToM es un proceso continuo y jerárquico que progresa a lo largo de la infancia y la adolescencia (Wellman & Liu, 2004; Peterson et al., 2012):

Etapa 1: Precursores Tempranos (0 a 2 años)

Durante los primeros meses de vida, se establecen los cimientos de la interacción social (Ruhl, 2024):

  • Atención conjunta (9-12 meses): El bebé sigue la mirada de un adulto o señala un objeto para compartir el interés. Comprende de forma práctica que el otro está "atendiendo" a algo del entorno.
  • Comprensión de intenciones (14-18 meses): Diferencian entre acciones accidentales y voluntarias. Si ven a un adulto fallar al intentar abrir una caja, ellos imitan la intención (abrir la caja) y no el error motor.

Etapa 2: Comprensión de Deseos Diversos (2 a 3 años)

El niño comienza a entender que las personas tienen gustos, deseos y preferencias internas que pueden diferir de los suyos (Wellman & Liu, 2004). Si a un adulto le gusta el brócoli y al niño no, el niño es capaz de ofrecerle brócoli al adulto si este se lo pide.

Etapa 3: Acceso al Conocimiento (3 a 4 años)

Se adquiere la regla implícita de que "ver conduce a saber" (Peterson et al., 2012). El niño comprende que si alguien no ha visto dónde se ha escondido un objeto (porque estaba fuera de la habitación), esa persona carece de esa información, a diferencia de sí mismo, que sí lo presenció.

Etapa 4: Falsa Creencia de Primer Orden (4 a 5 años)

Es el hito evaluado por la prueba de Sally y Ana.

  • Un niño de 3 años o menos fallará y dirá que Sally buscará la canica "en la caja", asumiendo que la mente de Sally contiene la misma información del mundo que la suya.
  • Un niño de 4 a 5 años responderá correctamente "en la cesta", demostrando que ha consolidado una Teoría de la Mente representacional (Wellman et al., 2001).
  • En el estudio original de Baron-Cohen y colaboradores (1985), el 80% de los niños con autismo fallaban en esta prueba a pesar de tener una edad intelectual adecuada, lo que sugirió que las dificultades de comunicación social en el autismo se asocian a un déficit específico en la ToM.

Etapa 5: Falsa Creencia de Segundo Orden y ToM Avanzada (6 años en adelante)

A partir de los 6 o 7 años, el cerebro alcanza un nivel de maduración prefrontal que permite el pensamiento recursivo avanzado: "Yo sé que tú sabes que él cree..." (García García, 2018). Esta capacidad permite decodificar situaciones sociales de alta complejidad:

  • Identificar mentiras piadosas y segundas intenciones.
  • Interpretar la ironía, el sarcasmo y las metáforas.
  • Reconocer meteduras de pata (faux pas), entendiendo que alguien puede herir los sentimientos de otro de manera involuntaria.
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5. Etapas del Desarrollo de la Teoría de la Mente

La resolución de la tarea de la falsa creencia es el núcleo de una larga evolución cognitiva. El desarrollo de la ToM es un proceso continuo y jerárquico que progresa a lo largo de la infancia y la adolescencia (Wellman & Liu, 2004; Peterson et al., 2012):

Etapa 1: Precursores Tempranos (0 a 2 años)

Durante los primeros meses de vida, se establecen los cimientos de la interacción social (Ruhl, 2024):

  • Atención conjunta (9-12 meses): El bebé sigue la mirada de un adulto o señala un objeto para compartir el interés. Comprende de forma práctica que el otro está "atendiendo" a algo del entorno.
  • Comprensión de intenciones (14-18 meses): Diferencian entre acciones accidentales y voluntarias. Si ven a un adulto fallar al intentar abrir una caja, ellos imitan la intención (abrir la caja) y no el error motor.

Etapa 2: Comprensión de Deseos Diversos (2 a 3 años)

El niño comienza a entender que las personas tienen gustos, deseos y preferencias internas que pueden diferir de los suyos (Wellman & Liu, 2004). Si a un adulto le gusta el brócoli y al niño no, el niño es capaz de ofrecerle brócoli al adulto si este se lo pide.

Etapa 3: Acceso al Conocimiento (3 a 4 años)

Se adquiere la regla implícita de que "ver conduce a saber" (Peterson et al., 2012). El niño comprende que si alguien no ha visto dónde se ha escondido un objeto (porque estaba fuera de la habitación), esa persona carece de esa información, a diferencia de sí mismo, que sí lo presenció.

Etapa 4: Falsa Creencia de Primer Orden (4 a 5 años)

Es el hito evaluado por la prueba de Sally y Ana.

  • Un niño de 3 años o menos fallará y dirá que Sally buscará la canica "en la caja", asumiendo que la mente de Sally contiene la misma información del mundo que la suya.
  • Un niño de 4 a 5 años responderá correctamente "en la cesta", demostrando que ha consolidado una Teoría de la Mente representacional (Wellman et al., 2001).
  • En el estudio original de Baron-Cohen y colaboradores (1985), el 80% de los niños con autismo fallaban en esta prueba a pesar de tener una edad intelectual adecuada, lo que sugirió que las dificultades de comunicación social en el autismo se asocian a un déficit específico en la ToM.

Etapa 5: Falsa Creencia de Segundo Orden y ToM Avanzada (6 años en adelante)

A partir de los 6 o 7 años, el cerebro alcanza un nivel de maduración prefrontal que permite el pensamiento recursivo avanzado: "Yo sé que tú sabes que él cree..." (García García, 2018). Esta capacidad permite decodificar situaciones sociales de alta complejidad:

  • Identificar mentiras piadosas y segundas intenciones.
  • Interpretar la ironía, el sarcasmo y las metáforas.
  • Reconocer meteduras de pata (faux pas), entendiendo que alguien puede herir los sentimientos de otro de manera involuntaria.
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6. El Espejo Lúdico: La Teoría de la Mente en el Juego Infantil y la Práctica de Compartir

El juego libre no es un mero entretenimiento pasivo, sino el verdadero gimnasio del cerebro social. Como señalan David Bueno y Francisco Mora, es en las dinámicas del juego cooperativo donde se consolida de manera práctica la transición de un pensamiento egocéntrico a uno verdaderamente empático. Dentro de este laboratorio lúdico, la práctica de compartir surge como una de las demostraciones conductuales más complejas de la ToM.

A lo largo del juego infantil, esta evolución se despliega en hitos muy concretos donde el acto de compartir juguetes y roles es protagonista:

  • Del juego en paralelo al juego cooperativo (El inicio del intercambio): En los primeros años, los niños realizan un "juego en paralelo": juegan uno al lado del otro con juguetes similares, pero sin interactuar directamente. No comparten ni sus mundos internos ni sus pertenencias. Sin embargo, la aparición de la ToM rompe este aislamiento. Cuando un niño de 3 años pasa al juego cooperativo, empieza a ser capaz de identificar que un compañero desea el camión con el que él juega ("Él quiere mi juguete"). Compartir, por lo tanto, no nace de una mera norma de cortesía, sino de la capacidad neurológica de leer el deseo en los ojos del otro.

  • La simulación del juego de rol ("Hacer como si..."): En actividades dramáticas (jugar a los profesores, a la familia, o a las tiendas), el acto de compartir adquiere una dimensión simbólica. Para simular el rol de una madre que cuida a su hijo o de un tendero que vende frutas, el niño no solo debe compartir físicamente sus juguetes; debe compartir representaciones mentales. Los participantes acuerdan sostener en sus mentes una misma "falsa realidad" temporal y ceden el control para coordinar sus acciones de acuerdo con el estado mental que le atribuyen a cada personaje.

  • La resolución de conflictos y el reparto del espacio: Cuando se desata una disputa en el parque por el uso de un columpio o una pelota, entra en juego la capacidad reguladora de la ToM. Un niño con una ToM en desarrollo puede frenar su propio impulso inmediato de posesión gracias a la intervención de sus neuronas espejo (Mora, 2013). Al presenciar la tristeza de su compañero, el niño simula internamente ese malestar y, para aliviar esa tensión emocional compartida, decide proponer un trato: "Te lo dejo cinco minutos y luego me lo devuelves".

  • Las normas y la empatía táctica en el juego de reglas: A partir de los 6 o 7 años, compartir se expande hacia el respeto de las normas de juego compartidas. En los deportes o juegos de mesa, el niño entiende que el contrincante tiene objetivos contrarios pero la misma legitimidad para jugar. La ToM avanzada le permite compartir un marco ético de juego, negociar castigos si alguien hace trampas y regular su propio egoísmo para mantener la armonía del grupo.
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Conclusión

La Teoría de la Mente es una de las construcciones cognitivas más sofisticadas de nuestra especie. Su desarrollo transita desde las respuestas emocionales y de simulación motora más básicas —guiadas por las neuronas espejo descritas por Francisco Mora— hasta la sofisticación conceptual de la adolescencia. En todo este camino, como defiende David Bueno, la plasticidad de nuestro cerebro utiliza la permanencia del objeto físico como la primera piedra angular y el juego afectivo como el cincel definitivo para esculpir una mente capaz de comprender a otras mentes, lo cual nos permite superar pruebas tan reveladoras como la de Sally y Ana.


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Bibliografía

Aquí tienes la bibliografía organizada por orden alfabético y con los nombres de los autores resaltados en negrita, siguiendo el sistema APA:

  • Baron-Cohen, S., Leslie, A. M., & Frith, U. (1985). Does the autistic child have a "theory of mind"? Cognition, 21(1), 37–46. https://doi.org/10.1016/0010-0277(85)90004-1
  • Bueno, D. (2017). Neurociencia para educadores: Todo lo que los educadores siempre han querido saber sobre el cerebro de sus alumnos y nunca nadie se ha atrevido a explicárselo de forma tan clara. Octaedro.
  • Bueno, D. (2021). El cerebro del adolescente: Descubre cómo funciona para entenderlos y acompañarlos. Grijalbo.
  • García García, E. (2018). Teoría de la mente y ciencias cognitivas. Docta Complutense. https://docta.ucm.es/bitstreams/dc04b6bc-8ff9-43b6-ba0c-2fb7f7ea6fcf/download
  • Mora, F. (2013). Neuroeducación: solo se puede aprender aquello que se ama. Alianza Editorial.
  • Mora, F. (2024). El mito de la vejez (Cap. "Plasticidad, emociones y cerebro social"). Alianza Editorial.
  • Peterson, C. C., Wellman, H. M., & Slaughter, V. (2012). The mind behind the message: Advancing theory-of-mind scales for typically developing children, and those with deafness, autism, or Asperger Syndrome. Child Development, 83(2), 469–485. https://doi.org/10.1111/j.1467-8624.2011.01728.x
  • Premack, D., & Woodruff, G. (1978). Does the chimpanzee have a theory of mind? Behavioral and Brain Sciences, 1(4), 515–526. https://doi.org/10.1017/S0140525X0007651X
  • Ruhl, C. (2024). What is Theory of Mind in psychology? Simply Psychology. https://www.simplypsychology.org/theory-of-mind.html
  • Wellman, H. M., Cross, D., & Watson, J. (2001). Meta-analysis of theory-of-mind development: The truth about false belief. Child Development, 72(3), 655–684. https://doi.org/10.1111/1467-8624.00304
  • Wellman, H. M., & Liu, D. (2004). Scaling of theory-of-mind tasks. Child Development, 75(2), 523–541. https://doi.org/10.1111/j.1467-8624.2004.00691.x
  • Wimmer, H., & Perner, J. (1983). Beliefs about beliefs: Representation and constraining function of wrong beliefs in young children's understanding of deception. Cognition, 13(1), 103–128. https://doi.org/10.1016/0010-0277(83)90004-5