Autonomía personal
El despertar del Ritmo Circadiano
Hito

El despertar del Ritmo Circadiano

Media esperada
4 meses
Ventana
3–6 meses

Contenido teórico

De 3 a 6 meses

Comienza a estructurarse el sueño No-REM en diferentes fases diferenciadas (empezando a distinguirse el sueño ligero del sueño más profundo).

Se activa el reloj interno gracias a la maduración de la melatonina y la regulación de la temperatura corporal. El bebé empieza a consolidar periodos de sueño más largos por la noche y a sincronizarse mejor con los ciclos de luz y oscuridad. Los ciclos de sueño siguen siendo cortos (de unos 50 minutos), por lo que los microdespertares al finalizar cada ciclo siguen siendo muy frecuentes.

En la vida real

Imagina el caso de Laura, una bebé de 4 meses.

Hasta hace unas semanas (cuando tenía mes y medio), Laura se dormía a cualquier hora, de día o de noche, con el mismo nivel de profundidad y sin distinguir las luces de la casa. Sus padres notaban que dormía a trozos pequeños e impredecibles.

Sin embargo, a los 4 meses, la biología de Laura da un vuelco gracias al despertar de su ritmo circadiano y la maduración de su sistema nervioso:

  1. El reloj interno en marcha: Sus niveles de melatonina empiezan a segregarse de forma más clara al atardecer. Sus padres notan que, hacia las 9:00 de la noche, a Laura le cuesta menos relajarse y logra enlazar, por primera vez, un bloque de sueño nocturno de unas 4 horas seguidas (algo impensable a las 6 semanas de vida).
  2. La separación de fases (Sueño No-REM y Sueño Ligero): Durante el día, su siesta ya no es un bloque plano. Su madre observa que, a los 20 minutos de quedarse dormida en sus brazos, Laura entra en un sueño más profundo (fase No-REM profunda): su respiración se vuelve pausada y ya no se despierta si suena el timbre.
  3. El microdespertar de los 50 minutos: Justo cuando cumple su primer ciclo de sueño (pasados unos 50 minutos), Laura emite un pequeño gemido y abre los ojos brevemente. Como sus ciclos son cortos y su cerebro ahora distingue mejor las fases, ese final de ciclo provoca un microdespertar. Si está en su cuna y nota que el entorno ha cambiado (o busca el pecho/contacto de sus padres), se desvelará y llorará reclamando ayuda para volver a empezar el ciclo; si sigue con el olor y el calor de su madre, es capaz de enganchar el siguiente ciclo de 50 minutos.

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