
La conciencia del "Yo" (o autoconciencia) es la capacidad cognitiva y psicológica de una persona para reconocerse a sí misma como un individuo único, separado del entorno y de los demás, dotado de su propio cuerpo, pensamientos, emociones y voluntad.
En la psicología del desarrollo, este hito marca el momento en el que el niño deja de verse como una extensión de sus cuidadores y entiende que es el protagonista de su propia existencia.
La consolidación de esta conciencia es el pilar fundamental para todo el desarrollo social posterior. Es el paso previo y necesario para que, años más tarde, el niño pueda desarrollar la empatía y la "Teoría de la Mente": la capacidad de ponerse en los zapatos de los demás.
Cuando un niño (generalmente entre los 18 y 24 meses) alcanza la conciencia del yo, su comportamiento cambia radicalmente y muestra señales inconfundibles: